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Última actualización: 9 de septiembre de 2024 · Artículo elaborado por el equipo de brokers de Mejoteca
En nuestro blog anterior hablamos sobre el aval de doble garantía y cómo ese mecanismo permite a las entidades financieras protegerse ante posibles impagos. Hoy nos centramos en otro tipo de aval muy común: el aval personal o aval de nómina. Se utiliza especialmente cuando el titular no cuenta con un historial financiero sólido, pero sí tiene capacidad de pago suficiente para asumir el compromiso.
A continuación profundizamos en qué consiste, cuándo es necesario y qué riesgos y responsabilidades debe considerar una persona que actúa como avalista.
En Mejoteca te ayudamos a analizar tu situación financiera para que puedas elegir la mejor opción del mercado. Escríbenos aquí.
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¿Qué es un aval personal?
El aval personal, o aval de nómina, es un acuerdo en el que una persona —el avalista— se compromete a hacerse responsable de las obligaciones financieras de otra —el titular— en caso de que esta no pueda cumplir con los pagos. Es decir, si el titular no puede abonar las cuotas de un préstamo, el avalista debe hacerse cargo. Es habitual en situaciones donde el solicitante no cuenta con solvencia suficiente o con un historial financiero sólido que le permita acceder a ciertas operaciones.
Si no dispones del ahorro necesario para la entrada de la vivienda, otra opción puede ser el alquiler con opción a compra.
¿Cuándo necesitarías un aval personal para una hipoteca?
El aval personal es un requisito frecuente cuando el perfil del solicitante no cumple todos los criterios exigidos por las entidades. Estos son los casos más habituales:
- Personas jóvenes con poca antigüedad laboral. Muchos jóvenes que buscan su primera vivienda no cuentan con una larga trayectoria laboral ni con ahorros suficientes. Aunque tengan empleo estable y capacidad de pago, su historial limitado no genera confianza en los bancos. En estos casos los padres o familiares suelen actuar como avalistas.
- Trabajadores autónomos con ingresos irregulares. Aunque puedan tener altos ingresos, los bancos son más estrictos con este perfil porque la falta de ingresos constantes se percibe como riesgo. Un aval puede ser fundamental para garantizar el pago en los meses más flojos.
- Solicitantes con contratos temporales o a tiempo parcial. Aunque tengan capacidad de pago en el momento de la solicitud, la falta de estabilidad a largo plazo se ve como un riesgo. Un avalista con ingresos estables actúa como respaldo.
- Solicitantes con historial crediticio deficiente. Quien ha tenido impagos o deudas en mora puede necesitar un avalista. Un mal historial no siempre es definitivo, pero el banco querrá cubrir el riesgo.
- Préstamos con alto porcentaje de financiación. Lo común es financiar el 80% del valor de la vivienda; cuando se necesita llegar al 90% o al 100%, el riesgo para el banco aumenta y es probable que pida un aval.
- Adquirir una segunda vivienda o un inmueble de inversión. Con un compromiso financiero previo, el banco puede percibir la nueva operación como más arriesgada, sobre todo si los ingresos no cubren ambas hipotecas con holgura.
Para entender mejor las regulaciones sobre avales personales, puedes consultar el sitio oficial del Banco de España.
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Responsabilidad y riesgo del avalista
Aceptar ser avalista de alguien es una decisión importante que no debe tomarse a la ligera. Estas son las responsabilidades y los riesgos que implica:
- Responsabilidad de pago total. Si el titular no cumple, el avalista deberá asumir el 100% de la deuda. La entidad podrá reclamarle directamente las cuotas vencidas, con intereses y posibles recargos por morosidad.
- Afectación al historial crediticio. La falta de pago del titular puede quedar reflejada también en los registros de morosidad del avalista, dificultando su acceso a futuros créditos.
- Riesgo de embargos. En situaciones extremas, si el avalista no puede asumir los pagos, se pueden embargar sus bienes: salario, propiedades, cuentas bancarias o cualquier otro bien.
- Compromiso a largo plazo. El avalista mantiene su responsabilidad hasta que el préstamo esté completamente pagado.
Consejos si decides ser avalista
- Evalúa la capacidad de pago del titular: asegúrate de que tiene una fuente de ingresos estable y suficiente. Si su situación es precaria, podrías acabar asumiendo tú la deuda.
- Consulta con un asesor financiero: si tienes dudas, acude a un profesional que pueda explicarte los riesgos y las implicaciones legales.
- Negocia una liberación del aval: algunos contratos permiten que, tras cierto tiempo o cumplidos ciertos pagos, el avalista quede liberado. Conviene intentar negociarlo antes de firmar.
Conclusión
El aval personal es una herramienta útil cuando el solicitante no tiene garantías suficientes pero sí capacidad de pago. Sin embargo, para el avalista conlleva riesgos importantes. Si estás pensando en avalar a alguien, es fundamental que entiendas las consecuencias y que estés preparado para asumir los pagos si el titular no puede hacerlo.
Si estás considerando esta opción, busca asesoramiento financiero especializado para evaluar todas las implicaciones. Contacta con los expertos de Mejoteca y te asesoramos de forma personalizada.
Además, te invitamos a leer este artículo sobre cómo preparar tu perfil financiero y las opciones de financiación al 100%.
Información orientativa. Las condiciones (TIN, TAE, financiación y vinculaciones) dependen del perfil y del análisis de cada entidad, y están sujetas a estudio y aprobación. Este contenido no constituye una oferta vinculante.


